| La
anomalía venosa del desarrollo (el angioma venoso) y su
posible relación con la malformación cavernosa cerebral |
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Por Jack Hoch; corregido por Issam Awad, MD
Mientras la comunidad médica ha hecho grandes progresos en comprender y tratar la
malformación cavernosa cerebral (CCM son las siglas en inglés), todavía
no se entiende bien el mecanismo de creación de estas lesiones. De la misma manera, en los últimos años se ha estudiado en más
detalle otro tipo de lesión, el angioma venoso o la anomalía venosa del
desarrollo (DVA son las siglas en inglés). Aunque la comunidad neuroquirúrgica ha clasificado a la DVA como
una lesión benigna, ha aumentado la preocupación de que la DVA promueva
la creación o el desarrollo de la malformación cavernosa cerebral y
otras lesiones cerebrales, como la malformación arteriovenosa (AVM son
las siglas en inglés)
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Definición, índice de incidencia, función, diagnóstico, y tratamiento |
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La DVA es una formación radial de venas que normalmente termina en una vena
central o principal que está ligeramente dilatada. A veces se utiliza el
término “caput medusae” (“cabeza de Medusa” en latín) para describir esta
anomalía, ya que la formación venosa se parece a las serpientes que formaban
el cabello de Medusa, monstruo de la mitología griega. La DVA tiene el más
alto índice de frecuencia (superior al 60%) de todas las malformaciones
vasculares intracraneales.[1] La DVA puede surgir en cualquier parte de cuerpo.
Al igual que la CCM, pueden existir múltiples DVA en el cuerpo de
un solo individuo. Se calcula que una persona de cincuenta tiene por
lo menos una DVA.
La red venosa del cerebro funciona como un conducto que drena la sangre
del cerebro para que los pulmones la reoxigenen. Aunque la DVA es
una estructura anómala, está totalmente integrada con el sistema venoso
del cuerpo, y ejerce la función normal de drenar la sangre del cerebro.
Se diagnostica esta anomalía de dos maneras: o tras un descubrimiento
incidental durante la creación de imágenes de otra lesión, o durante
una autopsia. La tomografía computerizada (TC) convencional no
siempre produce imágenes adecuadas de estas lesiones. Sin embargo,
las TC nuevas de alta definición, con cortes delgados y realce de
contraste, y las reconstrucciones de la angiografía de tomografía
computerizada (ATC) pueden generar imágenes de estas lesiones.
Otras técnicas que producen imágenes de la DVA incluyen las imágenes
por resonancia magnética (IRM), la angiografía por resonancia magnética
(ARM), y el angiograma convencional. Gracias a estas modalidades no
invasivas, la inmensa mayoría de las presuntas DVA no deben someterse al
riesgo de la angiografía por catéter, salvo en los raros casos cuando se
sospecha clínicamente la existencia de una verdadera AVM.
La naturaleza generalmente pasiva de las DVA exige un tratamiento
conservador de observar y esperar. Ya que la DVA ejerce la útil e
importante función de drenar la sangre, en ningún caso se debe extirpar
ni irradiar este tipo de lesión. El hacerlo durante la cirugía,
por accidente o a propósito, ha causado el infarto venoso y la muerte.
Esto incluye los casos de la resección de una malformación cavernosa
cerebral con una DVA asociada. Mientras se puede extirpar la CCM sin
peligro, es imprescindible no extirpar ni tocar la DVA. Se debe
integrar la información clínica y radiográfica para llegar al mejor
diagnóstico y tratamiento de las malformaciones vasculares asociadas,
como la DVA y la CCM.[2]
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Consecuencias de la DVA para otros tipos de lesiones |
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Los neurocirujanos clasifican a la DVA como una lesión benigna porque este
tipo de lesión normalmente no presenta ningún síntoma clínico durante
la vida de un paciente. Sin embargo, algunos estudios de caso señalan la posibilidad de
una hemorragia asociada con la DVA, por causa de la obstrucción o el
estrechamiento del canal de drenaje de la lesión, lo cual sube
temporalmente la presión de las venas que drenan sangre[3]. Todavía
está por decidir si este tipo de hemorragia se origina en
la DVA o en una CCM/AVM asociada pero mal visualizada (u obliterada después
de la hemorragia).
El aspecto más perjudicial de la DVA es el papel que posiblemente haga en la
creación de otros tipos de malformación vascular que sí presentan síntomas
clínicos. Los estudios han documentado una asociación entre la DVA
y otras malformaciones vasculares, como la CCM y la AVM.[4] Gracias
a las técnicas nuevas de creación de imágenes de alta resolución, se
han descubierto estas asociaciones con más frecuencia.[5] Es mucho
más probable que las CCM solitarias y no hereditarias estén asociadas
con las DVA que las CCM multifocales y hereditarias; aparte de eso, hay
pocas diferencias en el perfil clínico.[6] No se puede exagerar la
gran importancia de utilizar las imágenes por resonancia magnética de
eco gradiente como instrumentos diagnósticos para identificar las CCM
pequeñas adyacentes a las DVA.
Se ha postulado un argumento similar a la teoría de hemorragias descrita
más arriba para explicar la formación de una CCM asociada con una DVA.
En pocas palabras, la obstrucción o la estenosis de la vena cambia la
circulación de la sangre y la presión venosa; de alguna manera, este
cambio produce una CCM adyacente. Porque las CCM se comunican con el
sistema venoso, cualquier condición que perjudique la presión o el
drenaje del sistema venoso puede tener muy graves consecuencias para la
CCM misma.[7] Conviene destacar que esta teoría es generalmente
aceptada, aunque no ha sido definitivamente probada.
Esta teoría de inducción de la CCM ha reforzado el reciente rechazo, por
parte de la comunidad médica, de la naturaleza congénita de la formación
de la CCM. En lugar de esto, ahora se reconoce que las CCM pueden
formarse 'de novo'. Las secuencias de imágenes por
resonancia magnética antes y después de la radioterapia han confirmado
que de hecho, las CCM pueden surgir de nuevo, en lugares donde antes no
había ninguna lesión. Hasta la fecha, no se ha descubierto el
mecanismo exacto de formación de la CCM. Por eso, hasta que se
demuestre lo contrario, se seguirá estudiando la relación entre la DVA y
la CCM con mucho interés.
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| Referencias |
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[1] Ciricillo SF, Dillon WP, fink ME, et
el al: La progresión de malformaciones vasculares
secretas múltiples se asoció a drenaje venoso anómalo.
Informe del caso. J Neurosurg 81:477 -- 481, 1994.
[2] Robinson JR Jr, Awad IA, Masaryk TJ,
et al: Heterogeneidad patológica de las malformaciones
vasculares angiographically ocultas del cerebro.
Neurocirugía 33:547-555, 1993.
[3] Campo LR, hemorragia de Russell E.
Spontaneous de una malformación venosa cerebral
relacionada con la trombosis de la vena de drenaje
central: demostración con la angiografía y SR. serial
AJNR AmJ Neuroradiol 1995;16:1885-1888.
[4] Abe T, Cantante RJ, P. M. De las
Marcas, Norbash, Crowley RS, Steinberg GK. Coexistencia de
malformaciones vasculares ocultas y de anomalías venosas
de desarrollo en el sistema nervioso central: SR. evaluación.
Diario americano de Neuroradiology 19:51-57, 1998.
[5] Maeder P, Gudinchet F, Meuli R, de
Tribolet N, desarrollo de una malformación cavernosa del
cerebro. J Neuroradiol 19, pp. 1141-1145, 1998.
[6] Abdulrauf SI, Keynar M y Awad IA. Una
comparación del perfil clínico de malformaciones
cavernosas con y sin las malformaciones venosas asociadas.
Neurocirugía 44: 41-47, 1999.
[7] Poco JR, Awad IA, Sc De Jones, Ebrahim
ZY. Presiones vasculares y flujo cortical de la sangre en
el angioma cavernoso del cerebro. Diario de la neurocirugía.
73(4): 555-9, oct de 1990.
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