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Éste es el primero de tres artículos sobre las imágenes diagnósticas,
cuyo objetivo es explicar en pocas palabras los procedimientos
disponibles para diagnosticar las lesiones cerebrales.
La gestión de imágenes diagnósticas es un campo complicado que necesita de
los médicos altamente capacitados y especializados para hacer estos
procedimientos y analizar los resultados. Mientras se desarrollan la
tecnología y los conocimientos sobre la patología de enfermedades, se utilizan diversas
combinaciones de imágenes diagnósticas para promover un enfoque múltiple
e integrado. En algunos casos, la tecnología de producir imágenes, que ya se
ha utilizado por más de una década, se está cambiando y se está utilizando
de una manera nueva. Estos cambios pueden facilitar el proceso de evaluación,
haciéndolo menos invasivo, o incluso pueden crear nuevos métodos de
diagnosticar las enfermedades.
El objetivo de este artículo es describir las dos técnicas más comunes de
gestionar imágenes, además de explicar su uso en el proceso de diagnosticar
las malformaciones cavernosas.
Tomografía computerizada (Escán TC/TAC)
Por muchos años, la primera herramienta diagnóstica ha sido la tomografía
computerizada (TC), también conocida como el “Escán TAC” (la “A” de “TAC”
representa la palabra “axial”, que quiere decir que se examina
la cabeza desde arriba hacia abajo). Se ha utilizado la tecnología de TC por
aproximadamente 30 años, y esta herramienta diagnóstica se ha mejorado
durante este tiempo.
Al principio, la TC era un proceso lento que producía errores si el paciente
se movía durante la exploración. Por eso era difícil producir una imagen
clara y detallada. No obstante, valía la pena, porque era un procedimiento
no invasivo que permitía que los médicos vieran los blandos tejidos del
cerebro. Hoy en día, todavía es de uso extendido la TC, sobre todo en las
salas de urgencias, donde los médicos necesitan visualizar por primera vez
los problemas de sus pacientes. Una ventaja es que la TC cueste menos que
la IRM. También produce una imagen clara de la sangre fresca.
Las desventajas de la TC
incluyen el hecho de que utilice los rayos X para crear imágenes. Además,
sus imágenes son menos detalladas que las producidas por otras técnicas.
Como la IRM, la TC puede requerir el uso de un agente de contraste (un tinte)
para resaltar ciertos aspectos de la imagen. Esta parte del proceso puede
ser difícil para los pacientes que temen las jeringas, pero por lo menos se
trata de una sola inyección.
Imágenes por resonancia magnética (IRM)
La IRM es el patrón oro de las técnicas de imágenes diagnósticas. Inventada
a finales de los años ochenta, la IRM ha revolucionado el proceso de
diagnosticar ciertas enfermedades, como la malformación cavernosa (CCM son
las siglas en inglés). Aunque produce imágenes que parecen semejantes a las
de la TC, el proceso de crear estas imágenes es completamente diferente.
Hay dos tipos físicos de la IRM: abierto y cerrado. El proceso cerrado
requiere que el paciente entre en un tubo muy angosto y se quede allí de
espaldas, sin moverse, durante el proceso entero, que puede tardar unos 30
minutos o más. Para los pacientes claustrofóbicos, esto puede ser una
pesadilla.
La IRM abierta no cuenta con un tubo cerrado, y por eso no presenta problemas
para los pacientes claustrofóbicos. Sin embargo, esto implica una desventaja.
En la mayoría de los casos, la IRM abierta es menos precisa que la IRM
cerrada. Si un paciente puede tolerar los aspectos claustrofóbicos de la IRM
cerrada, es el proceso óptimo.
La IRM produce un campo magnético muy fuerte que resulta de la gestión de
ondas de radio dirigidas hacia una parte del cuerpo. Hasta la fecha, no se
sabe de ningunos problemas de salud que resulten del estar expuesto
ocasionalmente a los campos magnéticos fuertes: nada tan concluyente como
los riesgos de los rayos X utilizados en la tomografía computerizada.
La IRM también produce mucho ruido, y es necesario proteger los oídos de los
pacientes. No se permiten ningunos objetos metálicos en la sala de IRM.
Por causa del fuerte campo magnético, ciertos pacientes no
deben someterse a la IRM si tienen marcapasos, placas, o tornillos
metálicos implantados en cualquier parte del cuerpo. Aunque el paciente no
necesita tomar ningunas medidas especiales (como el ayuno u otras
restricciones) antes de someterse a la IRM, es necesario que el paciente
no se mueva durante el proceso de gestionar imágenes. Cualquier movimiento
producirá imágenes borrosas y totalmente inservibles.
Como la TC, la IRM produce las imágenes “parte por parte”. Cada parte
normalmente representa unos milímetros de grosor, para producir una imagen
clara y detallada. Asimismo, el técnico que realiza la IRM controla la
dirección del escán: axial (desde arriba hacia abajo); coronal (empezando
con la parte posterior de la cabeza); y sagital (desde un lado de la
cabeza hacia el otro lado). La IRM puede realizarse de un sinfín de maneras,
de acuerdo con los resultados esperados y la ubicación de la masa o entidad
que se va a examinar.
El tipo más común de la IRM es la IRM de “spin-echo”. Las palabras en inglés
“spin-echo” se refieren al tipo de campo magnético usado durante la
exploración. Hay diferentes formas y secuencias “spin-echo” que los
radiólogos utilizan de acuerdo con el caso individual. Sin complicarse
demasiado (ya que la IRM es sumamente complicada), hay dos tipos básicos de
imágenes “spin-echo” que son de uso extendido:
T1 – Tiempo de relajación longitudinal – las hemorragias, sobre todo las
nuevas, son de color más claro que los tejidos cerebrales a su alrededor.
T2 – Tiempo de relajación transversal – las hemorragias son de color más
oscuro que los tejidos cerebrales a su alrededor.
Es importante recordar que los radiólogos pueden modificar los tiempos
T1 y T2 para lograr el mejor contraste posible entre las hemorragias
y los otros tejidos cerebrales. Se optimizan las formas y secuencias de
IRM de acuerdo con los resultados esperados y la parte del cerebro que
se va a examinar. Para los pacientes cuyos médicos recomiendan una
exploración IRM inicial (sin saber de la existencia de una lesión), se
utilizan formas “generales” de T1 y T2 para mejor descubrir cualquier
anormalidad.
La IRM de eco gradiente es diferente de la IRM de “spin-echo” y
permite la detección de anormalidades muy pequeñas (del tamaño de un alfiler).
Eso es especialmente importante para los pacientes que posiblemente tienen
una malformación cavernosa, porque hasta las lesiones muy pequeñas pueden
tener grandes consecuencias neurológicas. Durante la primera exploración
diagnóstica, cuando todavía no se sabe la causa fundamental de los síntomas
clínicos, la IRM de eco gradiente es imprescindible. Si Ud. no sabe
qué tipo de exploración se va a usar, pida a su médico que especifique una
IRM de eco gradiente.
Hay otras secuencias de IRM, como “turbo spin-echo” y IRM funcional, entre
otras. La técnica “turbo spin-echo” es simplemente una manera más
rápida de realizar la IRM de “spin-echo” regular, lo cual tiene
ciertas ventajas (y desventajas). La IRM funcional es muy útil en ciertos
casos preoperatorios. Se explicarán estas técnicas diagnósticas, además de
otras como la angiografía, en un artículo futuro.
Limitaciones de las imágenes diagnósticas y tecnologías nuevas
Ya se sabe que es muy difícil realizar la IRM con los pacientes claustrofóbicos,
los que tienen marcapasos o implantes metálicos, y los que no pueden estar
sin moverse. Pero ¿qué pasa con los niños? Los niños también pueden tener
problemas médicos que requieren una exploración diagnóstica. Es casi
imposible pedirles a los niños que se queden absolutamente quietos por 30 ó
45 minutos durante un escán IRM.
Hasta la fecha se ha utilizado la anestesia general en estos casos, pero
esto es muy duro para los niños, además de sus papás. Si Ud. ha visto alguna
vez a un niño preescolar recobrar el conocimiento después de la anestesia,
ya sabe que es un proceso muy difícil. La anestesia produce efectos
secundarios, como el dolor de cabeza, y otros peligros. Cuando se
trata de una exploración no invasiva, la anestesia parece ser
demasiado, pero hasta hace poco era la única alternativa realista.
Afortunadamente, hay nuevas tecnologías en perspectiva. Es
de esperar que estas nuevas técnicas eliminen la necesidad de la
anestesia general para las exploraciones diagnósticas no invasivas.
Recientemente, se aprobó el proceso “Propeller” de General Electric, una
nueva tecnología de gestionar imágenes. Esta tecnología produce una
reducción drástica de los efectos negativos del movimiento; el resultado
son imágenes de alta definición. Esto quiere decir que los niños pueden
someterse a la IRM sin estar bajo sedación. Además, el proceso Propeller
es más rápido, posiblemente reduciendo la duración de la exploración en un
40 ó 50%. El proceso Propeller no es siempre la mejor opción para una
exploración inicial, porque utiliza secuencias “turbo spin-echo” en vez de
eco gradiente. Sin embargo, es ideal para las exploraciones subsecuentes y
para observar cambios en las malformaciones cavernosas.
Illinois:
Carle Clinic, Champaign
Children’s Memorial Hospital, Chicago
Ingalls Memorial Hospital, Chicago
Memorial Hospital, Springfield
Central DuPage Hospital, Wheaton
Minnesota:
Mercy Hospital, Coon Rapids
Fairview Southdale Hospital, Edina
Unity Hospital, Fridley
Mayo Clinic, Rochester
Center for Diagnostic Imaging, St. Louis Park (will get Propeller in April)
United Hospital, St. Paul (will get Propeller in April)
Nebraska:
Methodist Hospital, Omaha
New York:
Columbia Presbyterian, NYC
South Dakota:
Avera McKennon Medical Center, Sioux Falls
Washington:
Seattle Radiologists, Seattle
Una introducción a las imágenes diagnósticas – Parte II: La
angiografía
Éste es el segundo de tres artículos sobre las imágenes
diagnósticas, ofreciendo una introducción a los procedimientos para
diagnosticar las lesiones cerebrales.
Un angiograma (también conocido como arteriograma) es una prueba
diagnóstica que mide la integridad de los vasos sanguíneos en el
cuerpo. Es un elemento imprescindible para determinar la causa
fundamental de un problema, sea esto el resultado de identificar el
problema directamente o de excluir ciertas otras posibilidades. Un
angiograma solamente “ve” las áreas donde hay flujo de sangre más
alto que una tasa de flujo crítico. Por eso, no produce imágenes
directas de las malformaciones cavernosas (una identificación
positiva), pero sí puede ayudar a identificar el problema excluyendo
otras posibilidades. Junto con la IRM, un angiograma ofrece una
visualización inestimable de anormalidades en los vasos sanguíneos
que antes solamente era posible por medio de la cirugía o autopsia.
Juntos, estos dos métodos generalmente producen un diagnóstico
fidedigno.
Por supuesto, nada en la vida es fácil, y lo mismo pasa con la
angiografía. El progreso tecnológico ha producido opciones de
angiografía nuevas, y esto puede aumentar el estrés o la ansiedad de
una decisión ya muy difícil. Pero a fin de cuentas, está bien tener
varias alternativas, sobre todo las no invasivas, que no existían
hace 20 años.
El resto de este artículo ofrece algunos detalles sobre los tres
tipos diferentes de la angiografía comúnmente empleadas en los
centros médicos de hoy: la ATC, la ARM, y la angiografía convencional.
Angiografía de tomografía computerizada (ATC)
La ATC es la alternativa de angiografía menos exacta, pero también
la más económica. En resumen, sus puntos fuertes y débiles son
semejantes a los de la comparación TC/IRM
ofrecida en el primer artículo sobre las imágenes diagnósticas.
Básicamente, más centros médicos disponen de la ATC que la ARM;
cuesta menos, y hay menos restricciones en su uso, ya que se puede
emplear la ATC con pacientes cuyos cuerpos contengan metales
(marcapasos, tornillos, varillas, placas, etc.). Desdichadamente,
como su ‘primo’ TC, ofrece imágenes menos exactas que las de la ARM. Además,
requiere una inyección de material de constraste a base de yodo que
puede ser perjudicial para algunos pacientes de alto riesgo.
Angiografía por resonancia magnética (ARM)
La ARM ha llegado a ser la prueba diagnóstica de preferencia para
producir imágenes de los vasos sanguíneos. Puede detectar los vasos
sanguíneos que tienen ensanchamiento (el aneurisma) o estrechamiento
(la estenosis). Asimismo, puede detectar las lesiones de alto flujo
como las malformaciones arteriovenosas. La ATC hace esto también,
pero no con el grado de exactitud de la ARM. Este grado de
exactitud hace que la ARM sea más ventajosa que la ATC cuando se
trata de la detección temprana.
La ARM también ofrece ventajas importantes en comparación con la
angiografía convencional. A diferencia de ésta, la ARM no es
invasiva, y también es mucho más rápida. Mientras los riesgos de
una intervención invasiva son relativamente pequeños, todavía
existen. La ARM elimina completamente este riesgo.
No obstante, algunos de los centros médicos más intransigentes creen
que la ARM (y la ATC) es algo experimental y por eso prefieren la
angiografía convencional.
El sitio web
WebMD ofrece una guía exhaustiva sobre lo que se puede esperar
antes de y durante la intervención.
La angiografía convencional
Siendo por muchos años el estándar de oro para el diagnóstico de los
vasos sanguíneos, la angiografía convencional tiene una historia de
uso muy larga. Se la puede imaginar como un rayo X de los vasos
sanguíneos. Esta intervención es más complicada que la ARM o ATC
porque requiere una incisión, normalmente en la arteria femoral
cerca de la ingle (con anestesia local). Después de hacerse la
incisión, se introduce un catéter en la arteria y se lo dirige al
vaso sanguíneo de preocupación. Para producir imágenes de los vasos
sanguíneos del cerebro, es necesario guiar el catéter por el torso y
el cuello hasta llegar a la cabeza. Después de colocarse, se
inyecta material de contraste y se graba imágenes del área
afectada. Se puede leer una descripción completa de la intervención
aquí.
La ventaja de la angiografía convencional es que las imágenes se
graban con la perspectiva de proximidad, o sea, muy cerca del área
afectada. De todos los métodos de producir imágenes, es el más
exacto. Sin embargo, esta exactitud lleva un riesgo relativo más
alto de complicaciones como la infección, la hemorragia (si el
catéter daña un vaso sanguíneo), o incluso la apoplejía. Además, la
intervención requiere un período de recuperación de por lo menos
cuatro horas, durante el cual el paciente no puede mover la
pierna.
¿Cuál opción es mejor?
Sin caber duda, la respuesta correcta (y frustrante) es “depende”.
En realidad, la mayoría de los casos generales pueden manejarse con
la ARM, con tal de que el personal médico esté capacitado para
realizar los procedimientos diagnósticos y tecnológicos más
modernos. Si un médico le recomienda un angiograma convencional,
pregúntele ¿por qué no la ARM? Las mejores prácticas de la
ingeniería siempre dictan que uno escoja el más sencillo y el más
seguro de dos procedimientos, si los resultados esperados son
idénticos. Pídale al médico que le explique por qué se debe emplear
la angiografía convencional en vez de la ARM.
Tenga en cuenta que, cuando se trata del lado oscuro de la medicina
y los conflictos de interés inherentes, la angiografía convencional
lleva un reembolso más alto de las compañías de seguros que la ARM.
Si los otros factores son iguales, algunos médicos sin escrúpulos
posiblemente escogerán la angiografía convencional, en vez de la
ARM, para recibir este reembolso más alto.
Además, no se enoje con el personal de la sala de urgencias si piden
la ATC. En muchos casos, la ATC ofrece una muy buena primera
visualización de un problema emergente si el caso es urgente.
Después de leer todo eso, el truco es que si su angiografía sale
“negativa” (normal), esto sólo excluye la posibilidad de lesiones de
alto flujo como la malformación arteriovenosa. Si se sospecha que
una lesión visualizada por la IRM es la causa fundamental de los
síntomas, entonces la ausencia de anormalidad en el angiograma
aumenta la posibilidad de que la lesión sea una malformación
vascular angiográficamente oculta (MVAO) como una malformación
cavernosa, la cual tiene bajo flujo por su naturaleza.
Una introducción a las imágenes diagnósticas – Parte III: La IRM funcional
y otros métodos
Introducción
Éste es el tercero y último artículo de nuestra serie sobre las imágenes
diagnósticas. El enfoque principal de este artículo es la IRM funcional. Además,
se ofrece información esencial sobre otros métodos menos comunes
para diagnosticar las lesiones cerebrales, y se incluye un resumen
final que mira al futuro.
La IRM funcional (IRMf)
La IRM funcional es una técnica muy nueva, y todavía en desarrollo,
que permite medir el flujo sanguíneo del cerebro de una manera no
invasiva. Es posible sacar las imágenes muy rápidamente, ofreciendo una
síntesis de imágenes parecida a una secuencia de película. Esto permite la
localización de regiones cerebrales funcionales; es decir, las
regiones cerebrales que están activas en dado momento. Normalmente,
al sacar imágenes y localizar regiones cerebrales, se pide al
paciente que haga algo como jugar un juego o mover el brazo o la
pierna. De esta manera, es posible medir cambios en el flujo
sanguíneo y la distribución de sangre, y así localizar exactamente
las regiones funcionales del cerebro.
La suposición clave es que el flujo de sangre oxigenada (medido
indirectamente por la IRMf) está relacionado directamente con la
“tarea” que hace el paciente (jugar o mover el brazo, por ejemplo) y
las áreas cerebrales que requieren el aumento de flujo sanguíneo.
Aparte de las “tareas”, el procedimiento de la IRMf es muy semejante
a la IRM regular, sobre todo porque la cabeza permanece inmovilizada
durante el proceso de sacar imágenes.
La IRMf es muy útil como un instrumento de localización antes de la
cirugía. El cirujano puede utilizar la IRMf para diferenciar entre
los tejidos importantes (el centro de habla, la región de control
motor, etc.) y los tejidos menos elocuentes. Esto puede hacer toda
la diferencia en la tasa de éxito quirúrgico para las operaciones
que exigen un margen de error muy pequeño.
Tipos de IRMf
Hay muchos tipos o “sabores” diferentes de la IRMf, y el “sabor del
momento” depende del aspecto específico del caso que el médico de
cabecera quiera estudiar en dado momento. En el mejor de los casos,
se analizará el estado mental del paciente antes y después de medir
el flujo sanguíneo cerebral con las siguientes técnicas de IRMf.
Además, se espera que ningunas otras variables cambien durante el
procedimiento. Los cuatro tipos principales de IRMf que se usan
actualmente son: BOLD, perfusión, difusión ponderada, y
espectroscopia.
IRMf-BOLD
La IRMf con contraste BOLD (en inglés, “Blood Oxygen
Level Dependent”; en español, “dependiente del nivel
de oxígeno en la sangre”) visualiza la sangre oxigenada del cerebro
como áreas brillantes de la imagen. La suposición es que la sangre
más oxigenada va a las áreas cerebrales actualmente en uso, o las
áreas que más necesitan esta sangre en el momento. Pidiendo que el
paciente haga algo singular y sencillo (por ejemplo, agarrar un
objeto con la mano), el médico puede obtener imágenes de las áreas
cerebrales activadas por esa tarea. Las imágenes se sacan
rápidamente antes y durante la tarea, para observar el contraste
entre las dos series de imágenes. La IRMf-BOLD es ideal para
estudiar las funciones cerebrales que se activan y se desactivan
rápidamente, como el habla, la vista, el movimiento, el oído, y la
memoria.
IRMf de perfusión
Como la IRMf-BOLD, la IRMf de perfusión mide el flujo sanguíneo en
el cerebro. Es diferente de la IRMf-BOLD porque no mide la
oxigenación de la sangre.
Hay dos tipos de IRMf de perfusión localización de bolo intravenoso y el
etiquetado arterial de vuelta (en inglés, “arterial spin-labeling”).
Aquélla utiliza la inyección de un indicador como el gadolinio para visualizar el
flujo sanguíneo en diferentes partes del cerebro.
El gadolinio es el mismo indicador (agente de contraste) que se
utiliza en muchos procedimientos estándar de IRM. Después, se localiza el
indicador, o “bolo”, mientras va por el
flujo sanguíneo cerebral en la parte del cerebro bajo estudio. Es
posible inyectar más de un bolo durante una sola sesión.
Desafortunadamente, este procedimiento es algo invasivo (inyección
de gadolinio) y es limitado por la capacidad de los riñones para
filtrar y eliminar el indicador sin dañarse por la toxicidad.
Por otra parte, el etiquetado arterial de vuelta no es invasivo y
puede repetirse tanta veces como sea necesario. Además de esto,
puede medir el flujo sanguíneo absoluto. El
flujo sanguíneo absoluto permite visualizar una serie de imágenes de
una sola área del cerebro durante una sesión de IRMf específica.
Esta técnica no depende de cambios en otras áreas del cerebro para
identificar cambios en el flujo sanguíneo en el área específica de
interés.
La desventaja principal es que este método es muy lento. Sólo
produce una imagen individual (una “rebanada”) cada dos o tres
minutos, en contraste con la IRMf-BOLD, la cual es muy rápido.
Cuando hay más tiempo entre imágenes o “rebanadas”, es más probable
que el estado mental del paciente cambie de una manera no
controlada, así introduciendo variables no deseadas en el proceso.
Imágenes de difusión ponderada
Este procedimiento mide el
movimiento relativo de las moléculas de agua en el cerebro. Se
descarta el movimiento natural y aleatorio de las moléculas de agua
(para los que estudiaron la física en la escuela preparatoria, el
movimiento Browniano) para medir el movimiento anormal de estas
moléculas. Por ejemplo, en una enfermedad de demielinización como
la esclerosis múltiple, las moléculas de agua se difunden más
fácilmente a través del límite de la vaina de mielina, porque ésta
ya no es intacta. La mayoría de las lesiones y los derrames
cerebrales alteran la función de la materia blanca del cerebro y las
imágenes de difusión ponderada pueden localizar y visualizar estas
áreas.
Espectroscopia de IRM
Mientras la IRM básica muestra las diferencias relativas entre áreas
del cerebro, la espectroscopia de IRM ofrece información química
detallada sobre la composición específica de áreas individuales del
cerebro. Por ejemplo, la espectroscopia de IRM puede distinguir
entre tumores y tejidos muertos. Siguen en desarrollo el uso y el
perfeccionamiento de está técnica, y probablemente la espectroscopia
de IRM hará un papel más importante en los diagnósticos del futuro.
Otras herramientas diagnósticas – TEP, TCEFS, MEG, EEG, ultrasonido
Existe un sinfín de herramientas para generar imágenes que los
médicos utilizan para diagnosticar problemas posibles en el
cerebro. La tomografía por emisión de positrones (PET) y la
tomografía computerizada de emisión fotónica simple (TCEFS) son
técnicas que se han utilizado por muchos años. La mayor ventaja de
estas técnicas para los pacientes con malformación cavernosa es que
pueden diagnosticar/localizar centros de epilepsia en el cerebro.
Los dos métodos producen imágenes del cerebro de una manera
semejante a la IRM, pero la PET y la TCEFS adquieren imágenes más
lentamente y son menos económicas. Además, producen la radiación
ionizante como un derivado. Por cause de estas limitaciones, la
IRMF casi siempre es preferible.
La MEG (magnetoencefalografía) y la EEG (electroencefalografía)
miden la actividad eléctrica del cerebro. La EEG requiere un
período de preparación muy largo, sobre todo en la ubicación de
electrodos en el cuerpo del paciente. La MEG es más rápida, pero su
equipo cuesta más que la EEG.
El ultrasonido utiliza ondas de sonido (inaudibles para humanos)
para generar imágenes de un área específica. Muchas personas saben
de esta técnica porque es usada en el segundo trimestre del embarazo
para identificar el sexo del feto y asegurar la gestación normal.
Actualmente, el ultrasonido no ofrece muchas aplicaciones prácticas
en el diagnóstico de pacientes con malformación cavernosa.
Resumen y el futuro
La IRM y la IRMf seguirán siendo los procedimientos de preferencia
para generar imágenes en un futuro previsible. Aunque sí existen
otros procedimientos “boutique”, la mayoría de éstos son tan
especializados que, o no son económicos, o no son aplicables a los
pacientes con malformación cavernosa.
En un futuro cercano, probablemente el mayor impacto en las técnicas
de IRM será un aumento en la fuerza de campo magnético.
Actualmente, la fuerza de campo estándar es 1.5 T (Tesla). Los
equipos nuevos fácilmente doblarán esta fuerza, y posiblemente
alcanzarán una fuerza de 7 ó 8 T cuando se sepa que estas fuerzas
mayores no son dañinas a los humanos. El resultado serán
procedimientos de IRM más rápidos e imágenes con una resolución
mucho mejor.
Más adelante, se desarrollarán más sistemas de generar imágenes
basados en moléculas. Siguiendo “la pista del dinero” en el campo
de las investigaciones médicas, se ve que los estudios sobre
estructuras y procesos moleculares subcelulares han recibido
bastantes fondos. Es posible que un día tengamos técnicas
diagnósticas de uso extendido que muestren cambios de nivel
molecular. Para decirlo de otra manera, la diferencia entre las
imágenes de hoy y del futuro será semejante a un satélite cuyas
imágenes de la Tierra muestren detalles a nivel de ciudades, y otro
satélite cuyas imágenes nos permitan leer una nota Post-it en un
escritorio a través de la ventana de una casa particular.
La tecnología va abriendo camino para nuevos y emocionantes
desarrollos en las técnicas de imágenes diagnósticas. El ritmo
rápido de desarrollo es halagüeño para los pacientes con lesiones
cerebrales. Ahora los diagnósticos normalmente son más rápidos y
exactos que en los años pasados. Afortunadamente, ya casi han
desaparecido los años de confundir la malformación cavernosa con
otras enfermedades como la esclerosis múltiple. Aun así, los nuevos
sistemas de imágenes deben ser aprobados tras estudios de seguridad
rigurosos, lo cual puede demorar su uso clínico. Tan importante,
los médicos tendrán que ser capacitados para utilizar los nuevos
sistemas e interpretar los resultados con exactitud.
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